Finalizada la jornada, ¿tengo que responder a mi jefe?

A debate el envío de mensajes fuera del horario de trabajo tras el despido de una trabajadora por "SMS".

 

 

 

       

Publicado el 30 de abril de 2016
Finalizada la jornada, ¿tengo que responder a mi jefe?

 

No hace mucho tiempo que se debate en varios foros sobre la necesidad de prohibir el uso de las TIC fuera de la jornada laboral y, más en concreto, sobre la necesidad de acotar el envío masivo de mensajes y correos electrónicos fuera del horario de trabajo, para facilitar el necesario descanso de los trabajadores. Esta idea, que comienza a plantearse ahora con más fuerza en nuestro país, ya ha sido acordada en países como Francia, que en el año 2014 alcanzaba un acuerdo con los principales sindicatos y patronales para la prohibición del uso de correos electrónicos y mensajes fuera de la jornada laboral. Pues bien, cuando en España algunas empresas comienzan a valorar la aplicación de este tipo de medidas, el Tribunal Supremo dicta una sentencia en la que inadmite el recurso de una trabajadora despedida por no responder los mensajes de su empresa.

 

Como en todo, es necesario analizar los distintos elementos que concurren en la sentencia del Tribunal Supremo, para para darnos cuenta de la razonabilidad de la misma. Hace justamente un año, el 22 de abril de 2016, el TSJ de Castilla y León, Valladolid, dictaba una sentencia en la que confirmaba la procedencia del despido de una trabajadora que no había respondido a los mensajes de su empresa.

 

Por sintetizar, lo cierto es que la trabajadora se encontraba en situación de baja médica si bien el INSS notificó su alta a la Empresa. Fue entonces cuando, en el marco de una notificación previa de traslado, la Empresa comunicó a la trabajadora que debía incorporarse a su nuevo puesto de trabajo el día siguiente a la notificación de alta.

 

Lejos de ello, la trabajadora no se incorporó a su puesto de trabajo. La empresa emitió a la empleada hasta 4 comunicaciones, tres de ellas por SMS certificado, requiriendo su incorporación y la justificación de las ausencias en que estaba incurriendo, si bien ésta sólo respondió a una de ellas. Poco después, la entidad procedió al despido disciplinario por faltas de asistencia injustificadas de la trabajadora, despido que, si bien permite obtener prestación por desempleo, no conlleva el pago de ningún tipo de indemnización.

 

Lo cierto es que el argumento principal que la Sala Social del TSJ de Valladolid considera para la declaración de la procedencia del despido, y que acaba de ser ratificado por el Tribunal Supremo con la inadmisión del recurso formulado por la trabajadora, es la notoria falta de reacción de la trabajadora ante los varios mensajes en los que la empresa le exigía que se pusiese en contacto con la dirección para justificar sus inasistencias e incorporarse al puesto de trabajo.

 

Resulta obvio que el dictado de este tipo de sentencias no contradicen en modo alguno las políticas a implantar por las que se limite el uso de las TIC fuera de la jornada. Ello, debe entenderse perfectamente compatible con el hecho de que el empleado deba responder a la empresa ante un requerimiento excepcional, por ejemplo tras un alta médica como era el caso analizado en Valladolid.

Descarga aqui

la sentencia

 

 

 

 

 

Artículos relacionados

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información